martes, 2 de septiembre de 2008

Revelación sensitiva

Estaba nervioso esperando sentado, en la mesa del restaurante en el que habían concertado la cita. Esta vez podría ser la definitiva, ¿por qué no?, se llamaba Esther, y bajo su inexperto punto de vista era perfecta para él, coincidían en muchos gustos e incluso casi en la ideología política.
El restaurante no era lujoso, alrededor de veinte mesas, tres de ellas libres, en el que cenaban parejas, matrimonios y un par de ejecutivos tratando de cerrar un trato, posiblemente. Una barra con dos camareros, bien vestidos, uno de ellos parecía ser balcánico y el otro parecía demasiado joven para trabajar. Además servían las mesas otros tres camareros. Al extremo cerrado de la barra había tres puertas, una para el servicio de señores, otra para el de señoras y por último otra que no especificaba con ningún cartel lo que encerraba. Se sentía violento por el color de las paredes, rojo fuerte, en el que el suelo estaba cubierto por una moqueta negra. Las luces eran casi amarillas, y dentro del local parecía todo demasiado pequeño.
Esta noche quería ser serio, las bromas ya las había hecho, y quería abrir su mente ante ella y mostrarle quien era realmente, lejos del chistoso descerebrado que había conocido. Manoseaba los cubiertos cuando vio que entraba por la puerta. Se acercó, y tras un saludo un tanto incómodo, la besó en las mejillas y en el cambio de lado de la cara una nariz chocó contra otra, se sentaron y buscaron lo que iban a pedir para cenar sin casi hablarse.
Tras un rápido ojeo a la carta, empezó a encontrarse mal, tenía ganas de vomitar. Le dijo a Esther que tendría que ir al servicio, mostrándose aparentemente bien. Se metió en el servicio de caballeros, que estaba vacío, observando la larga cola que había que hacer para ir al servicio de señoras. Comenzó a vomitar y poco a poco se fue sintiendo cada vez mejor. Mientras, fuera, oía como aumentaba el bullicio de voces femeninas, sintió otra vez como se acentuaba el malestar, vomitaba de nuevo mientras las lagrimas le desbordaban la cara. Las pupilas se dilataron y los azulejos de las paredes cambiaron de tal forma que todos y cada uno de ellos tenía un color diferente en el que cada parpadeo cambiaba de mate a brillo. Entonces se fijó en el techo, las paredes se habían hecho infinitas en altura, y el techo no lo podía ver, tan solo veía un punto brillante, para el que las paredes parecían infinitamente triangulares.
Alguien golpeó la puerta, estaba de rodillas en el suelo, agachó la cabeza y escuchó una voz al otro lado de la puerta:
-¡¡¡Pain!!!
Iba de grave a agudo y llego a hacerle daño en los oídos, se agarró con fuerza al lavabo asustado. La voz había cesado, y con ella las voces femeninas, así que se movió en silencio y apoyó la cabeza en la puerta para oír el exterior, un tintineo de copas y varios murmullos. Tiró de la cadena y abrió el grifo del lavabo, se lavó la cara y las manos y giró el pomo.
Mientras caminaba hacia su mesa se ajustó la corbata y la chaqueta, sin fijarse en las miradas de las señoras que aun esperaban, y cuando llegó, se sentó y preguntó con una amplia sonrisa:
-¿Ya as elegido lo que quieres cenar?

Martínez

martes, 29 de julio de 2008

El amor en caricias

Los dos en el borde de la cama,
entre caricias, abrazos y besos.
De fondo, un guitarra, muy suave,
piropos son nuestros deseos.

Te empujo y nos tumbamos,
mientras me muerdes el cuello
demasiado, la sangre corre.
Mis ojos en el espejo del techo.

Levántate, y traza roja línea,
Acaricias la sangre con los dedos,
Desde el hombro a la cintura.
Bésame la frente y yo tus pechos.

Déjame beber a mí también,
Deja que te haga aullar,
Quítate la toalla de la boca,
¿Escúchame!, vas a sufrir igual.

Bajo y bajo, mientras tú subes.
Siente los ojos en el reflejo.
Un bocado en la cadera, nirvana.
Gritas, me enloqueces, enajeno.

En el mismo nivel, pero elevados,
Amor y odio, furia tranquila,
Me toca otra vez a mi sentir,
Una última vez, alimenta tu ira.

Desde arriba, expectantes miramos.
Sacas las uñas y rasgas mi espalda.
Diez cortes, y un solo escalofrío,
el de la sangre que de las heridas escapa.

Doce campanas a la media noche,
Dos entes que se funden en una sola,
Tres luces de farola inyectadas en el cristal.
Y un solo deseo, pasar la mejor noche de sus vidas.

MARTINEZ

lunes, 28 de julio de 2008

los comienzos siempre son jodidos

miradas que buscan el vacío.
miradas que buscan.
miradas que buscan miradas,
miradas fijas, inquietas,
relajadas, hambrientas.
miradas que ojean, leen, ríen y piden.
miradas tristes, solitarias,
queridas y acompañadas.
miradas perdidas,
miradas sentidas.
todo a nuestro alrededor son miradas.

observar a alguien que mira.
contemplar una mirada.
buscarlas, acecharlas, comprenderlas, guardarlas.
un mundo detrás de cada persona,
y un mundo detrás de cada mirada.

las miradas son poesía,
hablan por cada uno de nosotros,
y por unos más que por otros.

mirar, ser mirado, mirarnos.
mirar dentro de nosotros.
mirar un charco, mirar el aire, la lluvia,
las farolas, la gente que viene y va.
mirar tumbado, fijamente, con música en los oídos.
sólo mirar, o mirar acompañado.
música, ruido, ambiente, silencio.
pensando o con la mente en blanco.

mirar es una delicia.
unos disfrutan y otros ignoran.
mirar es tirar el tiempo o disfrutar de él,
abstraerse o concentrarse,
relajarse o torturarse.

y tú qué miras?



V-Z

viernes, 25 de julio de 2008

Brazos cruzados

No te importa nadie,
drogándote matas el hastío,
la apatía es tu religión,
dejándote llevar por la corriente.

La máquina te arrastra y ríe,
te da la pastilla de su realismo.
Los brazos cruzados por expresión,
encañonando al inteligente.

Pues despierta y vive,
fuera jarana y alcoholismo,
deja la social prisión
desde una vista diferente.

Mata así el cauce del río,
demuestra que hay otro camino
diferente al que muestra el enemigo.

MARTINEZ

lunes, 16 de junio de 2008

¿Por qué?

Quizá a alguno le sorprendió mi anterior actualización, pero la verdad es que a mí no me sorprende. “Pero que rayao, ¿si la escribiste tú cómo te va a sorprender?”. La escribí en mi momento álgido de estimulación mental creativa, o lo que es lo mismo decir, con tres cervezas, ni una mas ni una menos, era algo que llevaba tiempo ahí y floreció o se enquistó, no sé. La gota que colma el vaso fue, que estando hablando con los amigos, en el torero, abajo yo y él arriba, un tipo me coge por la camiseta; quería decirme algo. Me revolví y él me soltó y dejó la mano libre y se giró y habló unos instantes con otro tipo que pasaba. Cogí y le estreché la mano. Termina de hablar, se inclina y me susurra:

-Tío, ¿por qué no te vas a la mierda?

Le solté la mano, me di la vuelta y me pregunté, si no me conoce de nada, no hemos hablado nunca, creo que ni tan siquiera se cruzaron sus ojos con los míos, ¿cómo me manda a la mierda si le he tendido mi mano? Algo falla.

Falla, que nos preocupamos demasiado por nosotros mismos, sin tener consciencia de que hacemos daños a los demás, e incluso sin haber hecho daño nosotros, nos metemos y criticamos problemas que a nosotros no nos conciernen.

¿Se puede saber qué sacas dándole un puñetazo a alguien? ,¿Se puede saber porque matas?, ¿por qué extorsionas?, ¿por qué infundes miedo?, ¿se puede saber por qué no dejas vivir a la gente que quiere vivir?

Siempre sacamos la parte mala de nosotros mismos. Las noticias siempre son las mismas, gobierno y oposición cara a cara en el parlamento, gritos, voces y discrepancias, izquierda y derecha. “Vótame y te sabré gobernar”, “Yo tengo razón, el no”, mientras 45.000.000 de españoles nos preguntamos cuál de las dos será el mal menor.

Grandes catástrofes naturales, crisis del petróleo, cambio climático, violencia de género, desigualdad, injusticia, especulaciones que nos impiden vivir en paz. Son cosas que debemos saber, de acuerdo, ¿pero es absolutamente indispensable, y hablo de la prensa rosa, saber con quién se casa, que se mete, a quién se folla, cuántos hijos tiene, dónde vive, que come, dónde va y de donde viene una determinada persona? No lo comprendo, que les hagan entrevistas a esta gente, mientras se cuenta todo esto, una madre se despide de su hijo mayor porque se va a meter en un cayuco rumbo a Europa y no sabe si lo va a volver a ver, alguien está escribiendo con tiza en el suelo el nombre de otra persona rodeada por un corazón porque sabe que esa persona no lo va a ver, alguien vive con su familia y se muestra distante y pensativo porque tiene cáncer terminal . Y ahí también entráis vosotros. Los fotologs dan asco. Ejemplos de ‘’titulares’’ de fotologs típicos:” Yo borracho con mis amigos”, “Yo borracho con mis amigos encima de un coche,” yo y mis amigos borrachos en tal sitio, yo y mis amigos borrachos en otro sitio”, “un amigo mío se lía con la típica grupie de discoteca cuando iban borrachos, cabrón, que vas a estar una semana sin hacerte pajas”. Otro tipo, “niño te quiero”, “yo y mi niño dándonos el lote”, “niño cuanto te quiero”, “hay cuanto os quiero niñas”, “niño cada día te quiero más”, “yo y mis niñas”, etc.

Si ya sé que tenéis amigos y amigas, que tenéis novio o novia, que vais hasta el culo de todo. Contad algo diferente, algo que realmente valga la pena contar siempre es yo, yo y mas yo. No me importa lo que hagas, me importa cómo piensas y sobre qué.

Ya me gustaría que tuviera fotolog el inmigrante, para que pudiera contar porqué deja su tierra, o que tuviera fotolog la persona que escribe con tiza, para que explicara porqué no dice lo que siente, o el enfermo terminal para que explicara que se le pasa a uno por la cabeza cuando sabe la hora de su muerte.

Desafortunadamente, vosotros tenéis fotolog y ellos no.

Y por eso mismo estoy cansado del pueblo y de España.

lunes, 2 de junio de 2008

El chuchillo y la manzana

Llevo una manzana.
Y un cuchillo en el bolsillo.

La miro desde la esquina,

Pasa el tiempo con su pelo,

por la mañana esta preciosa.

Me mira,
y admiro su belleza,

espero quieto.

Saco el cuchillo.

En la manzana queda atravesado.

Se acerca y me besa.
le acaricio el cuello,

siente un escalofrío.

La manzana cae,

cae suave e incómoda.

MARTÍNEZ